Lo Maravilloso de las Mentes por Carlos Serralta

Lo Maravilloso de las Mentes por Carlos Serralta

Titulo del libro: Lo Maravilloso de las Mentes

Autor: Carlos Serralta

Número de páginas: 457 páginas

Fecha de lanzamiento: April 19, 2018

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Carlos Serralta con Lo Maravilloso de las Mentes

Por fin vi que el mismísimo suelo se había alzado, que la tierra tostada al sol tomó la forma de algo extendido y vivo, y se movía. La tierra caminaba en multitud, con paso tan terrenal que aparentaba ser el origen del propio polvo. La nube que se alzaba nos engulló, penetró por todos los poros, nos cubrió los dientes, se nos filtró en la cabeza. Tanto en sentido así como metafórico. Tal era su inmensidad.
Observábamos sus cabezas, que parecían escudos de guerreros. Su poderoso aliento, que entraba y salía a borbotones y resonaba en las cavidades de sus pulmones. La piel, arrugada por el tiempo y el desgaste, craquelada durante décadas de desplazamientos, como si estas criaturas habitaran los pliegues de los mapas de la vida que habían paseo. Pasajeros por medio de panoramas y épocas. El movimiento de aquella piel aparentaba el frufrú de la pana, rugosa y áspera pero sensible al más mínimo roce. Los molares, como adoquines, les rechinaban mientras se apoderaban de todo el mundo gavilla a gavilla, bocado a bocado. Y simultáneamente emitían el susurro contenido de las montañas de recuerdos.
El rugido atravesaba el aire como si unos truenos lejanos se acercaran, vibraban en el lote ondulado y en las raíces de los árboles; con él convocaban a familias y amigos de las lomas y los ríos, e intercambiaban saludos y novedades de los sitios en los que habían estado; además nos enviaban advertencias de que algo se encontraba próximo de ocurrir.
Una cabeza desplaza una montaña de carne y hueso, unos ojos castaños iluminan el paisaje, y un elefante hace aparición con enorme estruendo. Ved su frente cuadrada, seguid las huellas de sus venas del tamaño de serpientes. Anunciada por su barrito, ovacionada por los aplausos de sus propias orejas, nos causa una impresión eterna y espectacular, atenta y deliberativa, pacífica y maternal, y mortalmente dañina si las pretenciones apremian. Sabia dentro de los parámetros de sus habilidades, de la misma manera que nosotros. Vulnerable. Como lo somos todos.
Observad. Limitaos a escuchar. Puede que no nos hablen a nosotros, pero se dicen bastante entre ellos. Oímos parte del mensaje. El resto son más que expresiones. Quiero escuchar, quiero abrirme a las opciones.
El aleteo de unas orejas desproporcionadas. Una piel dura cubierta por una corteza de polvo. Unos raros dientes sobresalientes del tamaño de unas piernas humanas a los dos lados de la nariz más fálica de todo el mundo. Estos aspectos grotescos deberían resultarnos repugnantes. No obstante observamos en ellos una enorme hermosura intangible, en oportunidades sobrecogedora. Percibimos que hay más, que hay algo más profundo detrás. Sentimos que su marcha por medio del paisaje es, de hecho, intencionada. No tenemos la posibilidad de denegar que estan destinados a un espacio que conocen, del que son conscientes.
Y ahí es adonde nos vamos.